Medicina Energética (III Parte)

Dr. Carlos Inza
http://www.acupuntura-orgon.com.ar


Salud De-Mente

Hace muy poco la Organización Mundial de la Salud publicó un informe acerca de la salud mental. Y es sabido que cada vez que la OMS rasca la realidad sanitaria de la especie humana y la traduce en comunicado, es prudente prepararse para esperar la peor noticia posible. El tema de la salud mental humana no es una excepción a esta costumbre.

En tono casi perentorio y con un dejo de parte de batalla, uno puede enterarse que:
"La OMS advierte: Las enfermedades mentales serán la segunda causa de incapacidad en el 2020 Las enfermedades mentales serán en 2020 la segunda causa de incapacidad en el mundo en el caso de que no comiencen a aplicarse los tratamientos adecuados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS ha iniciado una campaña mundial sobre la salud mental y neurológica, que centrará este año el Día Mundial de la Salud, el próximo siete de abril, con el lema: "Acabar con la exclusión debido a la falta de tratamiento".

Es interesante saber qué cantidad de personas parecen estar afectadas, y también a qué países y sectores pertenecen. Estos dos problemas se aclaran en el informe:
"Los desórdenes mentales suponen en la actualidad el 11 por ciento de los casos de incapacidad en el mundo, con 400 millones de personas afectadas, y si no se hace nada esta proporción se elevará hasta el 14 por ciento en 2020.
El director del departamento de salud mental de la OMS, Benedetto Saraceno, indicó que la depresión se convertirá en 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo tras las enfermedades isquémicas (fallos circulatorios), mientras que en 1999 ocupaba el quinto lugar. En contra de la creencia general, las enfermedades mentales no sólo afectan a los adultos de países ricos, sino que también hacen una mella importante en el mundo en desarrollo, donde además suelen ser ignoradas, mal diagnosticadas y poco tratadas."

¿Qué significa todo esto?

Nada bueno, especialmente porque el informe de la OMS no hace sino confirmar lo que muchos pensamos: el planeta Tierra se está transformado en un manicomio móvil, en un hospital psiquiátrico que deambula por el espacio utilizando al sol como referencia.
Más allá de las escalofriantes noticias que todos los días divulgan los medios, la simple vida cotidiana de la mayoría de la humanidad hace pensar que la especie humana ya es un caso psiquiátrico. Un dato interesante del informe es que, contra lo que se creía, la locura parece ser cada día más democrática y globalizada, a tono con los tiempos que corren.

Es difícil entender el optimismo profesional del funcionario de la OMS:
"Saraceno señaló que cuando se habla de salud mental y neurológica, "nos estamos refiriendo a un gran espectro de problemas que pueden ser causados por cantidad de factores personales pero también sociales". Sin embargo, Saraceno insistió en que las enfermedades mentales pueden ser diagnosticadas y curadas antes de que sea tarde y en la mitad de los casos con tratamientos que no son caros.
"Pero a pesar de estas posibilidades, la depresión, el alcoholismo, los problemas afectivos bipolares (psicosis maniaco-depresiva), la esquizofrenia y los problemas obsesivos compulsivos figuraban en 1990 entre las diez principales causas de invalidez en el mundo. Durante el año pasado, se calcula que hubo una muerte por suicidio cada 40 segundos, lo que supone un millón de personas, y otros diez millones lo intentaron sin éxito. "

Y eso no es todo: "Además se prevé que este tipo de enfermos sigan creciendo en los próximos años debido al aumento de la esperanza de vida, que incrementará el número de demencias, y por factores como la guerra, la pobreza y la violencia."

¡De manera que vivir más tiempo propende al crecimiento de los desórdenes mentales, le proporciona más oportunidad de desarrollarse! Si bien aparecen con la misma etiqueta problemáticas tan diferentes como epilepsia, esquizofrenia, alcoholismo o depresión, hay un comentario importante en estas líneas. Y es el referente a que las enfermedades mentales pueden aumentar debido a factores como la guerra, la pobreza y la violencia. O sea: el informe acepta que estos trastornos aparecen o se manifiestan por causas externas, ligadas a las características del medio ambiente.

Lo que aprieta, deprime

La depresión aparece como cuadro principal en la mención de las desgracias posibles. Aquí vamos a obviar el desbarajuste terminológico que equipara síntomas y enfermedades (por ejemplo: un alcohólico tiene derecho a la epilepsia, un depresivo puede aspirar a la esquizofrenia, etc.) para mencionar al fenómeno depresivo como ejemplo adecuado que representa la preocupación por la salud mental humana.

Y como tantas veces, la etimología viene como buena ayuda para entender el significado más profundo de un término. Deprimir significa "apretar hacia abajo". Y bien puede suponerse que el deprimido ha sido "pisado" y no sólo apretado. La realidad que le toca vivir (hambre, guerra, violencia física o violencia en la situación familiar y social) "le ha pasado por encima". Lo ha transformado en un sobreviviente penoso, en alguien que apenas anda reptando sobre el piso sin ánimo de nada. La medicina energética entiende que la depresión implica, necesariamente, un bajo nivel de energía. Y que éstos son dos fenómenos íntimamente relacionados.

Este importante bajón energético que caracteriza a la depresión aparece también en el cáncer y en el sida (que no entiendo por qué razón merece mayúsculas) y expresa algo bastante estremecedor por la creciente cantidad de enfermos en estas patologías: expresa una crisis de la voluntad de vivir, del deseo de existir. Y no sólo de quienes enferman, sino de la especie en su conjunto. Pasa como con los olmos. En nuestra casa hay varios de estos árboles y todos tienen graves problemas de salud: sus hojas padecen el efecto de "una plaga" que las adelgaza y transparenta, de manera que comienzan a caerse fabricando un otoño en pleno verano (algo que tiene su propia belleza). Me han dicho que esto ocurre en todo el mundo, que es un problema de los olmos en todo el mundo. ¿No les parece una "extraña coincidencia"? ¿No será más cuerdo suponer que la especie olmo está en camino de extinguirse y por eso se torna vulnerable y enferma con tanta facilidad?

Es la misma razón que explica el fenómeno del sida, que no parece ser una enfermedad en si misma, sino la diversa expresión del fracaso del sistema inmunológico. ¿Saben que el proceso de envejecimiento precoz o acelerado está íntimamente relacionado con una deficiencia anticipada del aparato defensivo?

A esta altura muchos habrán pensado en algo imposible de saltear: si la vida de muchas, muchísimas, millones y millones de personas se encuentra ambientada desde el nacimiento en el hambre y la violencia de todo tipo, ¿puede extrañar una retracción de la vitalidad al extremo de justificar y explicar la masividad de la depresión, una forma de negarse a seguir viviendo? ¿No es comprensible, acaso? Veamos si, según la medicina energética, esta condición es heredada o adquirida, transitoria o definitiva.

¿El loco nace o se hace?

Hasta hace unos años, la medicina consideraba que la locura era un problema ligado a una extraña "propensión" cuya explicación radicaba en algún problema metabólico o anatómico. Durante años los psiquiatras y los patólogos buscaron algo así como La Ciudad de los Césares de la locura: el lugar preciso, las características anatómicas de los lóbulos cerebrales o alguna cualidad metabólica que pudiera estudiarse en los líquidos disponibles: cefalorraquídeo, orina o sangre. Vivían alucinados como exploradores del Sahara, veían oasis inexistentes en cada pliegue, en cada sustancia nueva y nunca encontraron nada. Esa iniciativa sólo sirvió para escribir novelas y filmar películas dudosas.

Luego, las consecuencias de los hallazgos de Freud modificaron lentamente la comprensión de la génesis de las enfermedades mentales. Pero para el psicoanálisis, la psicosis siempre fue un territorio lejano, casi inalcanzable. Su metodología anclada en sueños, lenguaje verbal y recuerdos concientes nunca fue un buen bagaje para afrontar una expedición exitosa en tierra psicótica. (Y nunca les interesó demasiado, por otra parte).

En los años 60, la antipsiquiatría fue un aporte gigantesco y un poco de viento fresco: Cooper, Laing y sus seguidores demostraron que la mayoría de los esquizofrénicos eran "enloquecidos" en los primeros años de su vida a través de vínculos familiares enfermos.

Pero la irrupción de la orgonomía fundada por Wilhelm Reich y sus trabajos sobre la energía desde los 30 en adelante, propuso bases más sólidas para entender estos fenómenos que no son ni tan raros ni tan marginales como pretende el resto de la sociedad, la que se considera psiquiátricamente sana. Mirar la sociedad y las personas desde el pensamiento reichiano es como subir a un cerro y observar el valle desde lo alto. No importa si uno llega o no a la cima: despegarse unos metros del suelo ya es una ventaja considerable.

¿Y qué puede verse desde allí?

Puede verse que casi nadie está realmente sano: sólo algunos pocos ejemplares humanos se acercan a esa posibilidad: casi toda la especie está escindida entre el corazón y la cabeza, lo mismo que pasa con los esquizofrénicos pero en menor grado.
También puede verse que el desarrollo de un humano comienza con la fecundación: antes de nacer oficialmente llevamos nueve decisivos meses de vida, que resultan pocos si se comparan sus posibilidades con las de cualquier otro mamífero luego del nacimiento. Durante mucho tiempo somos totalmente dependientes de nuestra madre y del entorno familiar, lo cual hace dudar acerca de esas ostentosas declaraciones que nos aseguran haber "nacido libres".

La orgonomía considera que la etapa de desarrollo personal en la cual el humano es afectado por el estrés y la agresión de cualquier tipo (física, química, biológica, emocional, social, económica) es relevante para entender la salud o la enfermedad de cada sujeto en particular. Cuanto antes se produce el daño, más importantes y temibles serán las consecuencias. Por ejemplo: las condiciones de la vida intrauterina son decisivas: si resultan adecuadas en cuanto a la nutrición (amor + alimento) el feto podrá nacer sin las lacras de la peor posibilidad: el autismo, la psicosis, el cáncer o las enfermedades degenerativas invalidantes. ¿Esto significa que inmediatamente aparecen los trastornos mencionados? No, esto depende de lo que acontece luego, de manera que esa posibilidad pueda desarrollarse o no.

Y también postula que cuando la agresión es brutal y aparece durante la gestación, el resultado será una persona psicótica (no en el sentido psiquiátrico habitualmente utilizado), alguien cuya energía es mínima y mal distribuida, ya que se encuentra totalmente bloqueada en los segmentos superiores: una persona que ha sido quebrada de raíz. Sobre esta característica se desarrollan, no sólo la psicosis, sino el cáncer (es una psicosis celular), el sida y otras graves enfermedades, como las degenerativas. Son hipo-orgonóticos (baja energía) y disorgonóticos (desequilibrada distribución). Reich y sus continuadores las denominaron biopatías primarias.

Si el momento de la crisis aparece durante el primer año de vida (amamantamiento), entonces asistiremos a la formación de una estructura borderline, que esconde un núcleo depresivo encubierto instalado por el estrés del miedo durante el período neonatal, desde el décimo día de vida hasta los 9 meses de edad. Son sujetos con su carga energética mal distribuida: disorgonóticos. Esto ocurre en neoplasias tratables, HIV positivo, diabetes, obesidad, alergia, hipertensión, asma y artritis reumatoidea, entre otras. Constituyen las enfermedades somatopsicosomáticas o biopatías secundarias.

Luego tenemos las psiconeurosis como la gastritis, la úlcera, la angina de pecho, el infarto de miocardio, la colitis, la cistitis, la hipertrofia prostática o el mioma uterino. Son las enfermedades somatopsicológicas y corresponden a sujetos sin núcleo psicótico en los cuales el estrés del miedo aconteció durante la vida post-natal, desde la adquisición de la muscularidad intencional -en el noveno mes- hasta la pubertad.. Suelen presentar una carga energética excesiva aunque mal distribuida: hiperorgonóticos disorgonóticos.

Luego, y en orden decreciente de gravedad, encontraremos a los neuróticos. Son personas sin núcleo psicótico, con miedo vivenciado desde la pubertad en adelante, con una carga energética adecuadamente distribuida, pero en exceso: son los hiperorgonóticos. Esta estructura caracterial es típica de las somatizaciones neuróticas.
Y por último los sujetos realmente sanos: maduros, con carga, distribución y circulación energética fisiológica. Son normo-orgonóticos y responden a lo que la orgonomía denomina carácter genital.

En la tabla que sigue se sintetiza esta información. En todos los casos se las define como estructuras caracteriales (en sentido amplio, abarcan el cuerpo y la psique), se destaca el momento de su aparición y se reproduce la estimación de Federico Navarro (mi maestro y el orgonomista más destacado en la actualidad) acerca de su posible porcentaje en la sociedad actual.


Cuando hace algunos años escuché por primera vez esta arriesgada estimación sonreí con indulgencia ante tamaña exageración, tal vez como ustedes en este momento. Ahora, de acuerdo a la realidad, me parece un cálculo casi optimista. Esta nueva manera de mirar que propone el pensamiento reichiano podría explicar el enigma: la locura se "fabrica" durante el embarazo cuando las condiciones energéticas son muy negativas (violencia de todo tipo contra la vida), pero luego del nacimiento puede o no ejercerse. Esto depende de los acontecimientos: si la agresión persiste con las mismas características o se pasa por períodos de mucha agresión, es posible que explote el núcleo psicótico del 30% de la población. De manera que el informe de la OMS no hace otra cosa que mostrar lo que está pasando y puede llegar a pasar con la salud mental de la humanidad.

Un poco de futuro, por favor

No todo está perdido, salvo que se crea en una genética implacable: el hombre es así y no hay ninguna otra posibilidad. Nadie puede ponerse tontamente optimista y suponer que esto se arregla con "tratamiento adecuado", mentira que esconde la utilización masiva de chalecos de fuerza químicos (¿se imaginan miles de aviones esparciendo psicofármacos desde el aire por todo el planeta?). Pero tampoco desechar nuestra única posibilidad: intentar un diseño más sano de desarrollo humano, porque éste no es el único posible.

Volvamos al comienzo e intentemos con algunas palabras para tratar de entender un poco más. Loco es un término que proviene del árabe, y significa algo así como "ablandado". (¡Qué curioso: ablandado...!) Deprimido, ya lo vimos, es estar apretado y hasta pisoteado. Delirar o desvariar significa "apartarse del surco". Esquizo es "rajado, partido". Y ahora una pequeña sorpresa: en el español vigente hasta el siglo XVIII ¡mente y miente es lo mismo! Es raro encontrar algo tan claro y significativo: el sentido es que se miente cuando la realidad es reemplazada por una construcción mental, exactamente lo mismo que opinan un científico como Reich y un místico como Osho: ¡la mente miente!

No hay recetas mágicas para evadir la trampa de nacer y vivir en un hospital psiquiátrico disfrazado de mundo "normal", acerca del cual también puede consultarse la novela Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago. Primero es necesario ver el problema, abandonar la ceguera. Luego hay que tener y utilizar la voluntad de vivir. Utilizarla hasta el límite de lo posible, transformar la vida en lo que realmente es: una aventura que vale la pena vivir con todo el cuerpo, con toda el alma. Después tenemos que reunirnos como en la época de las cavernas, cuando encontramos el fuego, para crear nuestro futuro, el que realmente queremos. La medicina energética llama prevención a esta urgente necesidad. Osho la llama meditación.

Y después tenemos que hacer algo como, por ejemplo, vivir de verdad.
O bien, esperar resignadamente los futuros e implacables informes de la OMS.



Dr. Carlos Inza

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