Dr. Carlos
Inza
En la vida de los hombres también hay un otoño, que coincide con la madurez del ser y permite la irrupción de los recuerdos sin que estos paralicen o entristezcan demasiado. Es el momento de cosechar lo que se ha sembrado, el tiempo de dar y recibir con esa paz que ya no necesita la euforia incendiaria del verano, un poco veleidoso y tal vez inseguro. Según la Medicina Tradicional China (que merece estas mayúsculas) el otoño es la expresión de un conjunto de cualidades que pueden encontrarse tanto en los hombres como en la naturaleza. Pero algunas personas tienen un predominio estable de estas características: son los que corresponden a la constitución metal, una de las cinco opciones básicas en las que podemos ubicar al conjunto de los humanos (las otras son: madera, fuego, tierra y agua). ¿Con qué se puede relacionar a esta constitución y qué características sobresalientes presenta? Las personas
que responden a esta constitución tienen debilidad del pulmón,
el intestino grueso y sus meridianos correspondientes. Pero también
presentan diversos problemas en la piel, que está asociada a este
eje funcional. ¿Cómo son en la infancia los representantes del otoño? Suelen ser delgados, pálidos y faltos de apetito. Tienen rinitis, laringitis, bronquitis, faringitis, otitis y amigdalitis con mayor facilidad que los niños de otras constituciones. Pueden tener asma y eczemas o urticaria desde la primera infancia. A menudo son estreñidos o presentan enuresis. Por lo general necesitan acostarse temprano, ya que se cansan mucho. Y en la adolescencia son los que con mayor frecuencia tienen acné. Su laxitud ligamentaria y el crecimiento rápido por "estirones" sucesivos aumentan la probabilidad de escoliosis e inflamaciones cercanas a las vértebras. Suelen ser buenos, razonables, gruñones, distraídos y lentos. Veamos ahora el comportamiento de los adultos de la constitución metal. Son propensos a la fatiga precoz, ya que su tono energético es bastante bajo. Se van cansando progresivamente y a la tarde experimentan un sensible "bajón" que tiende a inmovilizarlos. Son naturalmente "mañaneros", ya que es a la mañana cuando pueden aprovechar el máximo de su energía. Se acuestan temprano debido a que necesitan mucho descanso y se organizan períodos frecuentes de reposo o vacaciones. Pueden tener alguna lentitud en la ideación y falta de concentración. Tienden más a la reflexión que a la acción. Suelen ser de humor triste y pesimista, más bien melancólico, tal cual corresponde a la naturaleza de la estación que los representa. Las enfermedades
más frecuentes de la constitución metal están relacionadas
con la vulnerabilidad de estas personas a nivel de los aparatos respiratorio
y digestivo, pero también de la piel y del sistema linfático.
De manera que encontraremos una clara tendencia a desarrollar cuadros
infecciosos: gripes frecuentes (a veces por la simple exposición
al frío o a las corrientes de aire), bronquitis, laringitis, sinusitis
o rinitis a repetición. Pero también asma bronquial, a menudo
asociada con problemas crónicos en el colon, cuyos síntomas
pueden alternar la diarrea con el estreñimiento y presentar hemorroides.
¿Qué afinidades tienen los sufridos metales? Estas personas aman al otoño a pesar del mal que puede ocasionarles, una característica tan sorprendente como la atracción que experimentan por los lácteos y que pagan con alergias de todo tipo y color. Temen al frío, que penetra sin misericordia en sus frágiles pulmones, y que suelen sentir especialmente en el pecho, los hombros, la cabeza y los pies. Gustan de los picantes y los chocolates, que no parecen sentir la misma simpatía por ellos. Cuando estas características son muy marcadas, la vida puede llegar a transformarse en un peregrinaje de médico en médico para paliar los diversos problemas de salud que suelen tener y que comprometen aún más su precaria situación energética. Lamentablemente, la medicina estándar ignora que todos estos síntomas se deben a una única causa, de manera que se los trata (o maltrata) con múltiples indicaciones para cada uno de los problemas que consultan. La consecuencia es la instalación de un verdadero "circulo vicioso" (anti-bióticos, anti-histamínicos, corticoides, anti-inflamatorios, etc.) que bajan más aún las defensas e irritan al intestino. Lo cual empeora el estreñimiento e impide eliminar las toxinas, que vuelven a dañar los órganos conflictivos ... y así sucesivamente: a empezar otra vez con el mismo ciclo. La medicina
energética considera que toda esta problemática debe tratarse
en conjunto, confeccionando un programa terapéutico en base a la
acupuntura, medicación homeopática, oligoelementos, acumuladores
de energía, nutrición atóxica y una disciplina de
actividad física adecuada a cada necesidad personal. Desde aquí puede acceder al primer artículo , al segundo artículo, al tercer artículo, o al cuarto artículo publicado por el Dr. Inza en el Portal de Medicina Alternativa |