Medicina Energética (VI Parte)

Dr. Carlos Inza
http://www.acupuntura-orgon.com.ar


Mariana, la quirúrgica


Cuando Mariana se sentó delante mío y empezó a contarme su historia, sentí que lo hacía con la inocultable esperanza de escapar a su destino quirúrgico, pero con el temor de estar signada para siempre a vivir entre cirujanos y quirófanos. A los venticinco años los últimos dos habían sido una serie de treguas entre diversas operaciones, y ahora disfrutaba de un recreo que inevitablemente acabaría cuando el próximo llamado volviera a instalarla entre anestesistas y luces deslumbrantes.
Tenía en su haber el extraño record de cinco operaciones en el lapso de dos años: primero fue un quiste ovárico y apendicitis (en el mismo momento y para no desperdiciar la ocasión), luego otra por la herida quirúrgica que evolucionó mal y por último...¡tres operaciones por fístula anal!
Ahora la realidad indicaba que tenía otro quiste en el ovario derecho, aunque se sospechaba también un absceso tubo-ovárico o una endometriosis. O sea: nadie sabía muy bien qué le ocurría en la pelvis, pero seguramente tramaban averiguarlo en el quirófano. Un increíble caso de contagio quirúrgico: una operación llamaba a la otra de manera tortuosa, inevitable.

Mariana había tenido alergia en la piel durante la infancia, artritis reumatoidea juvenil a los 14 años (se llama enfermedad de Still), gastritis medicamentosa subsiguiente (la consecuencia de las recetas de los reumatólogos suele desembocar en un gastroenterólogo) y discreta anemia (tal vez por los medicamentos, también). Vivía cansada, signada por los dolores y la pesadez durante tres de las cuatro semanas de su ciclo menstrual y con "tendencia a querer salir, a explotar". El panorama no era muy alentador porque la mayor parte de su tiempo consistía en vivir soportando una pesada carga en la pelvis y su necesidad de "salir o explotar" solamente se liberaba (ilusoriamente) en un quirófano, abriendo el cuerpo para que "todo saliera". Podría decirse que Mariana había desarrollado una variedad de orgasmo bastante exótica y poco satisfactoria.

Como la medición de los puntos es fundamental en medicina energética para investigar la energía y la funcionalidad de un paciente, es eso lo que hice. Y aquí van los resultados, aclarando que en la web hay mucha información sobre el fundamento, la práctica y los resultados de la medición de los puntos de acupuntura con aparatos electrónicos, que de eso se trata. Primero va la medición de los meridianos principales, 24 puntos:



En la tabla se comparan los resultados de Mariana con los del mismo grupo de sexo y edad. El Promedio significa la cantidad de energía, la Variación indica el equilibrio de la energía (cuanto más baja la cifra, mayor el equilibrio), la relación entre Yin y Yang es una constante importante en acupuntura tradicional (el valor perfecto es 1, la unidad), la relación entre Manos / Pies implica el equilibrio entre la energía de "arriba" (Manos) y la de "abajo" (Pies) y también da 1 cuando ese equilibrio es ideal. Rápidamente podemos ver que Mariana tenía la energía más baja y más desequilibrada que el grupo control.

Ahora veamos como se distribuía la energía en los anillos reichianos, que son siete (ocular, oral, cervical, torácico, diafragmático, abdominal y pélvico), otro importante indicador clínico:



El gráfico permite ver claramente la distribución de la energía en Mariana: alta en los anillos superiores (ocular, oral, cervical), media en tórax y diafragma (esta configuración es típica de bloqueo diafragmático) y baja en abdomen y pelvis (el territorio crítico).

Con otro sistema de medición de puntos, el de la electroacupuntura alemana, podían observarse valores desviados en los puntos del neurovegetativo, glándula hipófisis y en los del aparato genital. Este daba valores de tipo inflamatorio, aquellos cifras que indicaban fuerte estrés del sistema nervioso neurovegetativo (simpático / parasimpático) repercutiendo sobre los ovarios a través de la hipófisis.

El tratamiento comenzó con aplicaciones semanales de acupuntura para equilibrar la energía (a veces en las orejas, otras veces en las manos y los pies con electroestimulación), un acumulador de energía utilizado durante seis horas diarias ubicado debajo del ombligo (para aumentar la carga energética global y estimular la zona crítica), una adecuada combinación homeopática para tratar las disfunciones endocrino-genitales y la aplicación del dor-buster (extractor de energía) en el entrecejo durante las sesiones de acupuntura, de unos veinte a veinticinco minutos de duración. También se indicó una dieta de desintoxicación para mejorar la "ecología interna" y facilitar el efecto de la acupuntura y la homeopatía.

A las tres semanas, Mariana tuvo una menstruación con febrícula, dolor y percepción de latidos en la región ovárica derecha. A la semana siguiente comenzó a sentirse mejor y a experimentar la sensación de que "algo se abre y quiere comunicarse". Durante las semanas siguientes pasaron muchas cosas: rechazó una propuesta de tratamiento hormonal (ginecóloga), tuvo un extraño resfrío que duró cinco días (manifestación habitual de movimiento energético), alternó sensaciones agradables y desagradables, el abdomen tuvo inusuales momentos de paz, apareció dolor de cabeza (que también se fue) y comenzó a experimentar una fuerte necesidad de demostrar su fertilidad. A los tres meses, el ciclo menstrual dejó de ser una tortura para transformarse en un acontecimiento normal. Mariana se sentía extraña y hasta temerosa con su bienestar, que le parecía tan lejano. En todo momento sintió que su cambio era muy profundo y excedía con creces a una simple mejoría en los síntomas.

Su experiencia con el dor-buster fue decisiva, tanto que tuvo la espontánea necesidad de contarla por escrito, y puede consultarse en "Experiencias con el Dor-buster" del capítulo Investigaciones de la web (http://www.acupuntura-orgon.com.ar). Vale la pena leer el relato de Mariana, más allá de todas las explicaciones técnicas acerca de este instrumento de la orgonomía aplicado a un punto de acupuntura.

Es interesante ver las nuevas mediciones de Mariana obtenidas a los cuatro meses de iniciado el tratamiento, y compararlas con las primeras:


Puede verse que el nivel de energía ha aumentado y se encuentra mejor distribuida en los tres parámetros. La medición de la electroacupuntura mostró una mejoría del neurovegetativo y la hipófisis, así como normalización del aparato genital.
Y en cuanto a los anillos reichianos, el siguiente gráfico es claro y revelador:



La energía, estudiada con los aparatos de medición, muestra los mismos signos de recuperación que la evolución clínica.
Mariana dejó de ser "la quirúrgica" para intentar la aventura de vivir su potencia y su fertilidad, esa que parecía imposible y lejana.


Dr. Carlos Inza

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